El Ayer es historia, el Mañana es misterio, el Hoy es un regalo, por eso se le llama Presente.

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sábado, 5 de noviembre de 2011

EL QUE TIENE BOCA SE EQUIVOCA

A veces me da la sensación de que la gente está esperando que alguien cometa un error para desahogarse llamándole de todo. El otro día cuando volvía en el autobús, el conductor le dijo a una mujer que su billete era para el bus anterior, la mujer enseguida se enervó y le dijo que el subnormal de su compañero se había equivocado. Se fue corriendo a cambiar el billete y cuando volvió siguió soltando flores por su boca. El conductor le dijo que todos nos podemos equivocar, y la mujer le replicaba que cómo iba a ser eso, que era la primera vez en su vida que le pasaba eso y que ese hombre para una cosa que tenía que hacer se equivocaba… y bla, bla, bla…

Por un momento dudé de qué parte ponerme.

Me encanta la gente perfecta que todo lo hace perfecto y nunca se equivoca y… pero yo la cago tantas veces que me puse de parte del conductor que defendió a su compañero. Al fin de cuentas el autobús la esperó hasta que cambió su billete, no era cuestión de que le reventarán los tímpanos al pobre hombre por un error. Desde luego que poca paciencia tenemos las personas. Esto se ve muy claro cuando conducimos que casi llevamos la mano en el claxon para el más mínimo despiste de otro pitarle y hacer gestos impertinentes por el retrovisor. Yo en este sentido me pasa que nunca encuentro el claxon y se me pasan las mejores.

Con lo felices que seríamos si tuviéramos el record en paciencia… que nada nos enfadara, que no descargáramos nuestros agobios sobre nadie… En el fondo a cualquier situación se le puede sacar su lado divertido e interesante. Tengo una amiga que lleva en su coche una nariz de payaso para ponérsela en los atascos y hacerle tonterías a los niños de los coches de al lado… (otra lleva una bayeta y se dedica a limpiar el coche). Muchas veces, de esas que respiras hondo y te muerdes la lengua para no escupir veneno por la boca, pienso que qué narices, que yo también tengo derecho a cabrearme y a montar un pollo… pero en realidad es una tontería, es como ese que se enfada y dice: -pues ahora no respiro… Es decir, que al único que le va a afectar es al que se enfada. A mí al menos me parece muy cómica la escena de alguien que pierde los papeles, por lo ridículo que resulta.

La paciencia es la más heroica de las virtudes, precisamente porque carece de toda apariencia de heroísmo”. G. Leopardi

6 comentarios:

maria jesus dijo...

Lo peligroso es que en un mosqueo fuerte puedes hacer o decir algo de lo que te arrepientas

Al Neri dijo...

Lo malo, Aprendiz, es que no todo el mundo se equivoca con la misma frecuencia. De hecho, hay gente que prácticamente nunca se equivoca y mete la pata, y otros, en cambio, no hacen más que cometer errores, lo que puede llegar a enervar mucho a los que lo sufren.

En el caso que cuenta yo también me pongo a favor del autobusero.

Aprendiz dijo...

María Jesús,

te doy la razón, y creo que si uno se para a pensar en lo que ha dicho estando cabreado, siempre se arrepiente.

Al Neri,

pero una cosa es que alguien sufra constantemente los errores de una persona concreta que sea una torpe, y otra que en seguida saltemos cuando cualquiera cometa un error contigo...aunque un día todo el mundo se equivoque contigo...

El chico de los tablones dijo...

La gracia de todo este asunto, Aprendiz, muchas veces radica en la última frase de tu respuesta al sr. Neri, en ese "aunque un día todo el mundo se equivoque contigo".

A veces uno tiene el día tonto y todo le sale mal por culpa de errores de otras personas y al final el cabreo tiene que salir por algún lado porque si no nos come por dentro, y uno no puede estar eternamente tragando con resignación.

Así, puede ser que una pequeña metedura de pata se convierta para el que la sufre en la gota que colma el vaso, en el colofón a un día plagado de infortunios. Y al final, el pobre autor de la cagada, que seguramente sea un tío muy currante y competente, acaba pagando el pato por todas las cagadas precedentes.

Aunque, la verdad, dudo que éste sea el caso de la señora que gritó al autobusero. Se me ocurren dos perfiles posibles:

a)La típica señora bien, altanera e irascible, que va por ahí presumiendo de su buena familia y gritando a tenderos, autobuseros, etc; amparándose en lo importante que es su marido y en el lema "el cliente siempre tiene la razón".

b) Una señora entrada en años (la gente mayor se queja por todo). Anda que no tengo yo anécdotas de yayos montando pollos en el autobús...

Aprendiz dijo...

Antonio,

mas bien era el perfil a), aunque no la vi muy bien porque yo me escondí en mi asiento partiéndome de risa ante la escena. Realmente fue muy cómico.

Y no creas, yo siempre he sido mucho de montar pollos a la primera de cambio, pero es que en el fondo es una actitud ridícula propia de gente que no controla su carácter. Y la única forma de controlar el carácter es teniendo paciencia y tragando, y cuando llegues a tu casa te pegas si quieres calamonazos contra pared.

Me gusta esa palabra de altanera. Uno puede perfectamente discutir algo sin necesidad de pegar voces ni faltar al respeto...

Angelo dijo...

Te he dejado un regalo en mi blog