El Ayer es historia, el Mañana es misterio, el Hoy es un regalo, por eso se le llama Presente.

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lunes, 24 de octubre de 2011

MUJERES MALHABLADAS

No sé si está de moda ser una persona malhablada, pero cada vez somos más vulgares al expresarnos. Parece que decir tacos, ordinarieces y palabras malsonantes es “guay” y nos aleja de un concepto de persona cursi y antigua. Estos son algunos de los descubrimientos que yo me hago en los que no sé distinguir si el concepto que yo tenía del adulto era distorsionado o si es que ahora los adultos “molan” mucho. Realmente tengo que matizar en este aspecto diferenciando hombres de mujeres, porque los hombres de siempre son más bastos que un arao, pero las mujeres antes eran finas y dulces en su vocabulario. El caso es que para mí, cuando era pequeña, las madres no decían tacos, sin embargo ahora que estoy algo más crecidita me encuentro con madres de familia a las que habría que limpiarle la lengua con aguarrás.

Aunque no es mi costumbre expresarme así en el blog, porque lo escrito escrito queda, no puedo sino reconocer que yo soy muy malhablada, y no me siento orgullosa de ello aunque hace ya algunos años eso me hiciera mucha gracia. Tengo el convencimiento de que madurar consiste también en comportarse como la edad lo requiere, y a ciertas edades una no puede ir hablando como un camionero, sino que debe moderarse. Quizás algunos me tachen de machista, y es que realmente lo soy, y no porque defienda a los hombres por encima de las mujeres, es que si lo contrario es ser feminista… Pero es que no se puede negar que el comportamiento de una mujer no se puede igualar a la de un hombre.

No sé qué opinaréis vosotros al respecto, si lo que comento es sólo una impresión mía, o si siendo cierto lo que digo carece de total importancia. Y no me estoy refiriendo a los tacos que se puedan decir cuando uno está enfadado, qué tampoco los justifico, sino los tacos como forma cotidiana de expresarse, y que desde mi punto de vista son de vergüenza ajena, sobre todo, por poner énfasis en situaciones que a mi me chocan mucho más, cuando dicha persona se encuentra en su puesto de trabajo.

5 comentarios:

Angelo dijo...

Has tocado mi fibra sensible. En casa hay cuatro féminas y han cogido la costumbre de insertar en su vocabulario eso que cuentas. Mi lucha por que desaparezca es feroz. Creo que existe el derecho a que todo el mundo muestre su enfado y se desahogue soltando de vez en cuando algunos de esos tacos liberadores, pero estar en boca de una mujer de forma habitual, es algo que nunca he podido soportar. Le quita toda la belleza , que cada una lleva por el hecho de ser mujer. A mí no me gusta. Nunca me han gustado los tacos, creo que es un recurso facilón. Tampoco en los hombres, pero como decía aquel anuncio sobre los plátanos. "Al menos uno al día" pero no más....
me ha encantado el post. Un abrazo

El chico de los tablones dijo...

Insigne licenciada,

Al leer el último párrafo me ha dado la impresión de que le ha tocado por compañera de curro alguna chonicienta bastorra y malhablada; dígame si me equivoco ;-)

En mi humilde opinión, no es malo decir tacos para expresar énfasis siempre y cuando se empleen en el contexto adecuado: no es lo mismo una entrevista de trabajo o una conversación con una persona a la que acabas de conocer que una plática entre amigotes en un ambiente distendido y con una jarra de cerveza por mano (que no por barba).

En este último caso entiendo justificado el uso de ciertas palabras malsonantes. Yo mismo soy un aragonés tozudo y brutico como el que más, pero creo saber distinguir aquellas situaciones en las que se impone guardar las formas. Como decía Lázaro Carreter, cada situación y cada interlocutor merecen un registro lingüístico aparte

Cuando hay confianza y la situación lo propicia, no es tanta la diferencia entre algunas expresiones repipis y vitaminadas como "¡albricias!" o "¡recórcholis!" y un firme y contundente "¡joder!". De forma análoga, yo soy indiferente entre un "cómo me alegro de verte, Tablones" y un "¡Tablones, cabronazo! ¿Dónde cojones te has metido todo este tiempo?".

Al final, son sólo palabras. Y cada uno decide como usarlas, con el buen gusto (entendido éste en un sentido muy amplio) y el respeto al prójimo como únicos límites.

Anónimo dijo...

El que una persona diga tacos es algo horroroso, seas hombre o mujer.

Aprendiz dijo...

Ángel,

jajajaja veo perdida tu lucha, no es por desanimar, pero...cuatro mujeres son cuatro mujeres!!! de todos modos en casa deben estár permitidas las palabrotas, sobre todo para pelearse entre hermanos...;-)


Antonio,

qué va, qué va, no me he inspirado en ella.

Al Neri dijo...

Los tacos hay que ver cuáles, cómo, cuándo, quién y dónde se dicen. A menudo la gente no sabe situarse nada en el contexto en el que se encuentra.

Además, dentro de los propios tacos hay muchos niveles, que van variando con las modas y las épocas, y esto también hay que comprenderlo. En los años 70 una chica diciendo coño era lo peor y ahora e cambio es casi lo menos grave que puede decir. Una cosa son los taquillos coloquiales comúnmente admitidos en conversaciones informales y de confianza, y otra el lenguaje arrabalero y chabacano que algunas personas emplean.

Por último, la riqueza de vocabulario es un indicio de inteligencia y cultura, y yo siento especial lástima por quienes repiten siempre las mismas coletillas, tacos y expresiones sin salir de ahí.