El Ayer es historia, el Mañana es misterio, el Hoy es un regalo, por eso se le llama Presente.

.

lunes, 1 de agosto de 2011

No voy a llorar y decir que no merezco esto…

Como aseguré a todo el mundo, si me suspendían, iría al despacho del profesor y haría un drama si fuera necesario. Y así ocurrió, pero no porque fuera premeditado, es que de pronto sentí tanta impotencia de estar delante de un hombre -una especie de dios-, que tenía el poder de aprobarme o no la última asignatura de la carrera, que me di pena a mi misma y los lagrimones empezaron a caerme como puños sin poder remediarlo.

De mis experiencias personales y de otras comentadas y observadas en otras personas, he llegado a la conclusión de que la mayoría de nuestras amarguras se deben a que nos damos pena. Nos da pena que tengamos que pasar por alguna situación desagradable cuando las cosas podrían haber sido de otra manera. Nos amargamos preguntándonos el por qué nos ha tenido que suceder a nosotros tal cosa. Nos da igual que a otras personas también les ocurran, o les ocurran cosas aun peores, simplemente no aceptamos que nos toque sufrir, simplemente queremos que para nosotros las cosas sean fáciles.

Sin embargo nadie es mejor que nadie, y nadie se merece algo que no deseamos para nosotros. Que hay miles de situaciones dramáticas en la vida y que nadie las merece, es cierto. Pero también es cierto que a alguien les tienen que tocar, y tan injusto es que nos toque a nosotros como que les toque a cualquier otro. Pero es que además, nos pongamos como queramos, no podemos evitar estas situaciones, por lo que lo más inteligente es aceptar lo que nos vaya tocando. De este modo, aceptando las cosas, al menos no perdemos el tiempo en preguntarnos hasta la locura el –¿por qué a mí?-, sino que le pedimos a Dios simplemente la fuerza y la paciencia necesaria hasta que todo pase. Que todo pasa…

Sé que mi ejemplo inicial es una tontería en relación con otros problemas que existen, pero si nos paramos a pensarlo, muchos de nuestros principales desconsuelos no son cosas mucho más importantes. No veo a la gente llorar porque en África estén muriendo por algo tan absurdo como que la comida que aquí tiramos por toneladas, allí no la tienen ni para sobrevivir. Y no digo que tengamos que ir llorando por las esquinas por cada injusticia que ocurra en el mundo, simplemente aceptemos las injusticias que nos han tocado a nosotros.

La realidad es que si a alguien le dices si prefiere otro sufrimiento al que le ha tocado, todos preferiremos el nuestro. Sufrimos más por el hecho de que nos toque sufrir, que por el sufrimiento en sí. Por lo que la solución no está en no sufrir, que no está a nuestro alcance, sino el aceptar el sufrimiento.

5 comentarios:

Al Neri dijo...

Le deseo suerte con esa asignatura, qué mala pata. Que suframos y nos lamentemos no significa que no luchemos a la vez activamente para lograr nuestras metas y defender nuestros derechos.

nagore dijo...

Pero será... (ese...)

Pena ni penaaaa... (tú)

Lucha... (así es la vida)

Y luego te ríes! porque lo conseguirás!

Un abrazo grande, grande, pero super graaaaaaaaaaaaaande. Ánimo!!!

Nago

Aprendiz dijo...

Al Neri,

Gracias!
Llevas razón con que eso no significa que nos tiremos en el sillón a llorar, pero no se puede negar que hay veces que hacemos un drama de algo que se solucionaría simplemente quitándole importancia.

No me refiero en la entrada tanto de luchar o no por seguir adelante, que yo creo que la vida te obliga a hacer eso, sino a evitarnos nosotros mismos sufrimientos vanos.


Nagore,

la verdad que al pobre hombre le debieron reventar los tímpanos con todo lo que dije de él al salir del examen..:SS
si yo luchar lucho, lo que no quiero es estudiar!! jajajaja
Gracias por el ánimo, lo necesitaré cuando me ponga a estudiar, porque ahora estoy aprovechando el verano!!!:)

Besos!!!

El chico de los tablones dijo...

Una lástima lo de la asignatura ésa... De todas formas, el sufrimiento tiene también un lado positivo, que es que nos hace menos vulnerables al sufrimiento futuro. Dicho en otras palabras, el sufrimiento de hoy nos ayuda a relativizar los problemas de mañana.

Yo también conozco esa sensación de impotencia al entrar en el despacho de alguno de esos "semidioses" y que te den con un cuatro en las narices. Pero si has hecho lo que has podido, que estoy convencido de que sí, de nada sirve que te tortures.

Por otra parte, sé que no es fácil controlar las emociones ante una buena o una mala noticia: cuando conozcas tu nota en septiembre y seas ya toda una licenciada, los lagrimones como puños serán de alegría. ¡Ya lo verás!

Pasadas unas semanas, te llegará a casa ese diploma en el que pone que S. M. el Rey está orgulloso de ti y comprenderás que son el sufrimiento y el esfuerzo que te ha costado obtenerlo lo hacen de verdad valioso.

Mucho ánimo con la asignatura que, por cierto, ¿cuál es?

Aprendiz dijo...

Antonio,

no sé por qué se había ido tu comentario como spam...

Eso que dices lo más importante que hay que saber, que el dolor nos hace más fuertes, igual que dicen que ante las crisis surgen las mejores ideas, o que hay que dejar que los niños se aburran para que potenciar su creatividad... la clave es sacar lo positivo de todo, aunque a veces sea un poco forzado...

La verdad que esta asignatura en particular a esta altura de la película ya me da un poco igual... porque la apruebe o no voy a empezar a trabajar en septiembre.

Es Dirección Estratégica II