El Ayer es historia, el Mañana es misterio, el Hoy es un regalo, por eso se le llama Presente.

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miércoles, 16 de marzo de 2011

"NO OS AGOBIÉIS POR EL MAÑANA"

“-Hay mucha sabiduría en lo que acabas de decir. Sin embargo, Qamar, confieso que ya no tengo valor para cambiar mi vida. Si fuera valiente, valiente en un sentido real y verdadero, no como lo entiende la mayoría del pueblo, abandonaría esta corte y marcharía en pos de esa Luz de la que tú hablas, detrás de esa verdad que libera. Pero este brocado, este vino, tus mismas canciones son cadenas demasiado dulces para mí y a cambio de seguir sujeto por ellas estoy dispuesto, aunque me niegue reconocerlo, a continuar esclavo de otras más ásperas”.

Es un párrafo del libro que me estoy leyendo: “La Ciudad del Azahar” de César Vidal, el cual me está gustando muchísimo, ya que aparte de ser muy entretenido invita a la reflexión en cada uno de sus capítulos.

No hay más verdad que la de que las personas preferimos ser esclavos de nuestra comodidad, a esforzarnos un poco por ser libres. Esa comodidad no tiene porqué estar haciéndonos felices, puede tratarse sólo de una rutina a la que nos hemos acostumbrado y con la que hemos aprendido a vivir. Puede incluso que nos engañemos pensando que nuestra obligación es eso que nos mantiene retenidos, y no nos damos cuenta de que lo que nos retiene lo hemos convertido en nuestra obligación porque al fin de cuentas es lo que nos resulta más cómodo. A veces las personas no nos lanzamos en pos de nuestros sueños, de nuestras vocaciones, del amor…, en definitiva; de la felicidad, porque vivimos sometidos a lo que conocemos y en cierta manera nos da seguridad, aunque nos esté perjudicando.

Es triste sin duda que alguien conozca que es lo que de verdad quiere en esta vida, pero que considere que sus problemas son tan grandes que le impiden realizarlos. Del mismo modo es triste que alguien conozca que es lo que no quiere de su vida y que no trate de solucionarlo. Pero el problema es muy obvio, nos agarramos a los seguro, a lo que tenemos ahora en nuestra mano, y tememos soltarlo en busca de la felicidad por miedo a que al no encontrarla no podamos recuperar aquello que tuvimos. Pero nos dice el Evangelio (San Mateo, 6, 24-34):

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.

Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo, que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas? ¿Quiénes de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su vida siquiera un momento?

¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria, se vestía como uno de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, hombres de poca fe?

No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el día de mañana, porque el día de mañana traerá ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas”.

2 comentarios:

Candela dijo...

Se toma a la ligera a veces eso de Dios proveerá, pero porque no se sabe interpretar. Si cada día de tu vida haces lo que debes, lo demás llega por descontado, así lo veo yo.

He estado mirando lo del cubo, ahí imposible, nunca lo he conseguido ni lo conseguiré.

Un saludo.

Aprendiz dijo...

Yo también lo veo así Candela, el problema supongo que es que la gente cree que Dios proveerá las cosas que cada uno queremos, y lo que Él proveerá son las cosas que únicamente necesitamos.

Un saludo.