El Ayer es historia, el Mañana es misterio, el Hoy es un regalo, por eso se le llama Presente.

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viernes, 4 de febrero de 2011

TOTALMENTE ENAMORADOS

Cuando me junto con mis amigas y sale el tema de los novietes yo no puedo evitar apremiar a las emparejadas para que se casen, y es que sí, ¡tengo ganas de boda! La verdad que siempre ha sido un medio complejillo que he tenido, porque mis amigas siempre tenían la boda de Fulano o Mengano, y yo sólo he ido a tres en mi vida, y dos de ellas era pequeña. La última fue la boda de mi prima, pero supongo que nada tiene que ver con que se case una amiga. Pero vamos, que no hay expectativas próximas de ninguna así que nada… Yo más que nada quiero por eso de que “de una boda sale otra boda…” pero nada que hacer, mi prima en la suya me puso el alfiler que regalaba a todas las mujeres, sin el broche, como se hace con las solteras, de modo que si pierdes el alfiler es señal de que te va a salir novio (creo), pero yo hasta hice el pino a ver si salía y al final volví a casa con el alfiler en su sitio…

Bueno todo esto es de coña, el tema del post es otro, y es que un día se me ocurrió pensar, que es verdad que había ido a pocas bodas, que además de pasarlo bien es muy bonito ver como dos personas de comprometen de por vida (puff qué palabra tan serias estas últimas), pero también es verdad que he tenido la oportunidad de asistir a otros tipos de compromisos no menos bonitos, pero sí menos comunes. Me refiero al compromiso de un chico y una chica, con Dios; el chico como sacerdote, y la chica como monja de clausura. A los dos los conocí a través de mi parroquia, el grupo joven.

Él era seminarista, un chico joven estupendo y súper simpático, en seguida me calló bien y me trasmitió confianza. El día de su ordenación fuimos todos, se ordenaban con él otros 5 ó 6 más. Eso fue en 2007, entonces me pareció bonito pero sé que ahora disfrutaría más de una ordenación. Después de la ceremonia fue la celebración, un montón de invitados, con regalo que repartía el recién ordenado, sus amigos curillas y seminaristas metiendo follón… una experiencia bien bonita. A la celebración de su primera Misa no pude asistir, pero hace bastantes años asistí a la de un amigo de mis padres, y después de la Misa hubo también convite, vamos, que por ser curas no se lo montan peor.

Otra experiencia también muy bonita, pero mucho más diferente, fue la del ingreso de una chica de 24 años en un convento de clausura. También la conocí en la parroquia, justo un día que nos íbamos varios del grupo joven a una cena de Navidad, después de la cena nos fuimos al karaoke, y a pesar de que casi no había hablado con ella nos pusimos las dos a cantar una canción, (sí, peligro… en cuanto canto la primera canción, pierdo toda la vergüenza y no puedo parar…) La chica lo pasó un tanto mal en esa época, porque sus padres se opusieron completamente a su vocación culpando a la parroquia por haberle comido la cabeza a su hija, pero al final sus padres y hermanos la acompañaron el día de su ingreso. Ella leyó un texto muy bonito que no recuerdo, y tras despedirse de todos los que asistimos, cruzó una pequeña puerta. Al rato la pudimos volver a ver con su hábito de novicia, pero tras unas rejas. Fue todo muy emotivo.

Es tan normal en mi entorno ver como jóvenes han entregado su vida a Dios de tan diferente manera, que quizás no sé apreciar la suerte que tengo. Son un ejemplo para mí, y es que en todos he podido comprobar la alegría con la que se entregan, totalmente enamorados.

12 comentarios:

Al Neri dijo...

En estos tiempos de egoísmos los compromisos de por vida de gente joven son una alegría.

Ya verá usted como a partir de cierta edad (entre los 28 y los 33 más o menos) tiene todas las bodas juntas.

Angelo dijo...

He tenido las dos experiencias que comentas. La ordenación sacerdotal de mi hermano además revestía una emoción muy especial. Realmente uno se da cuenta de lo trascendente y sobrenatural de lo que conlleva una ceremonia de este tipo. He asistido a varias ordenaciones más y cada vez me emociono más.
Y cuando visito a un convento de clausura, salgo de allí renovadísimo. Imposible no sentir una alegría especial.
Un beso

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Hombre, es que a partir de los 33, el (la) que no se haya casado sera un tarado (a).

Por cierto, ¿usted tonteando con seminaristas? Al final va a terminar protagonizando un pájaro espino a la andaluza.

Aprendiz dijo...

Al Neri,

menudos ánimos, a mí para los 28 aun me quedan unos añitos, aunque me voy acercando..;-)

Angelo,

qué bien, un hermano sacerdote,yo tengo cuatro hermanos, así que quién sabe si alguno... jajajajaja

Subdire,

pero mira que eres bestia, por las dos frases que has dicho, si yo llegara a los 33 años soltera desde luego no pensaría que la tarada soy yo, me valoro lo suficiente para ello, sera que no hay bichos raros que tienen a su media naranja. Y por la segunda frase, en fin, dejémosla pasar...

Chirly dijo...

Me quito el sombrero cada vez que veo alguien que entrega así su vida a Dios al servicio de los demás. Tal como comenta Neri, en los tiempos que corren es doblemente admirable.

Y si, tienes userte de estar rodeada de tan buenos ejemplos... es extraordinario, quizá signifique algo.

Oye ¿y tu nunca has pensado...?

Aprendiz dijo...

jajajajajaja yo claro que he pensado sobre mi vocación! Pero es algo que creo que debe hacer cada cristiano.

El Subdirector del Banco Arús dijo...

Pero señorita, no se enoje que no era más que una broma inocente.

No obstante, debe reconocer que es peligroso para un seminarista estar rodeado de jovencitas aduladoras todo el día. Aunque usted no se lo crea, al entrar en el seminario -ni al salir- no se cortan nada salvo el pelo.

Aprendiz dijo...

jajajajaja Subdire, cómo me voy a enfadar por eso, pero qué puedo contestar a algo así????

Hay muchísimos sacerdotes rodeados todo el día de jovencitas, piensa simplemente en un colegio del Opus femenino.., no creo que haya ningún peligro en eso siempre que cada uno sepa comportarse. No hay que ver a las mujeres como un peligro, el peligro está en cada uno si no sabe controlarse o dejar claro el límite cuando alguien lo cruza, y a eso se aprende como a todo.

sandra dijo...

El Sr. Neri tiene toda la razón... a partir de los 28 las bodas de amigas van en cadena. Y llegados a los 30 (en mi caso) paran. Eso sí tengo alguna amiga que se casó a los 22, pero una excepción.

A ordenaciones sacerdotales he asistido a una en mi vida. Un diácono de un grupo en el que estaba en Madrid. Se ordenaron, si no me falla la memoria, unos 10. Fue genial!! Para mí lo más emotivo de la ceremonia fue el besamanos y el pensar que besaba unas manos que tenía en poder de Consagrar y perdonar los pecados.

En cuanto a la fiesta fue de aupa... la ceremonia fue en Valencia y pasamos tres días de fiesta estrepitosa... y lo de estrepitosa lo digo por la de mascletas que escuchamos tras la Ordenación!!

En cuanto a chicas entregarse a Dios, he tenido la suerte de ver de todo: desde entradas en conventos de clausura, profesiones religiosas o actos de entrega a Dios en movimientos religiosos católicos de diverda índole. Siempre es un regalo participar en ellos.

sandra dijo...

El Sr. Neri tiene toda la razón... a partir de los 28 las bodas de amigas van en cadena. Y llegados a los 30 (en mi caso) paran. Eso sí tengo alguna amiga que se casó a los 22, pero una excepción.

A ordenaciones sacerdotales he asistido a una en mi vida. Un diácono de un grupo en el que estaba en Madrid. Se ordenaron, si no me falla la memoria, unos 10. Fue genial!! Para mí lo más emotivo de la ceremonia fue el besamanos y el pensar que besaba unas manos que tenía en poder de Consagrar y perdonar los pecados.

En cuanto a la fiesta fue de aupa... la ceremonia fue en Valencia y pasamos tres días de fiesta estrepitosa... y lo de estrepitosa lo digo por la de mascletas que escuchamos tras la Ordenación!!

En cuanto a chicas entregarse a Dios, he tenido la suerte de ver de todo: desde entradas en conventos de clausura, profesiones religiosas o actos de entrega a Dios en movimientos religiosos católicos de diverda índole. Siempre es un regalo participar en ellos.

Anónimo dijo...

No me puedo creer lo que leo. ¡Cómo es posible que sea una alegria que una persona joven pase el resto de su vida detrás de 4 paredes sin poder ver a la gente que quiere y a sus amigos. La persona en concreto que hace esto ha sido abducida por una secta: LA IGLESIA. Conozco el caso de una persona que la han hecho que rechace a su familia con tal de que entre en un convento de clausura. Es indignante y denunciable.

Aprendiz dijo...

Querido Anónimo, es de lo más normal que no lo puedas creer, pero si alguna vez encuentras la fe lo entenderás perfectamente.

Dudo mucho que esa persona rechazara a su familia por entrar en un convento, será más bien que la familia no aceptó su decisión. Para ella desde luego está Dios antes que su familia, se entienda o no.