
Hace quizás un par de años, en el día de la madre quise tener un detalle con la mía, nunca le regalo nada, pero a veces las personas nos ponemos detallistas, y como tenía en mi mente una idea brillante, me fui a los chinos y le compré una hucha de lata de tamaño grande de las que no se pueden abrir. ¿Qué parece una cutrada de regalo? Seguramente, pero a veces lo importante de los regalos es la idea en sí, que es lo que le añade valor. El fin de la hucha era recoger todos esos céntimos que tenemos en los bolsillos y que sólo nos ocupan espacio porque no sirven para nada, los que hay sueltos por casa y sin dueño, y aquellos que atrancan el filtro de la lavadora, así que todos juntos darían lugar al dicho aquél: “la unión hace la fuerza”. Desde entonces la cutrada de regalo ha generado mucho gracias a esa buena idea que lo acompañaba:
Desde aquella primera hucha vamos ya por la quinta. Y es que el entusiasmo generado por esos 200 euros que acumulamos de la primera -con la que pagamos parte de una mesa para el porche de mi campo-, llevamos comprando una hucha tras otra conforme las vamos llenando. Como en todo, las ideas se van desarrollando para bien o para mal. En este caso, de empezar echando únicamente centimillos, pasamos a echar 20 y 50 céntimos, 1 y 2 euros, incluso algún billete. De la idea de que todos colaborábamos en llenar la hucha para gastos decididos por mi madre, hemos llegado a que prácticamente sólo mi padre echa, por lo que se quiere apropiar de las huchas. Y de la idea de que tras llenar una se debía gastar su contenido (por eso de que la avaricia rompe el saco), salvo de la primera que ya he dicho en qué se gastó, y la segunda con la que compramos una cámara de fotos, la tercera y cuarta ahí siguen guardadas y una quinta está en proceso de llenado. Es verdad que estas “reglas” son fruto de esa idea brillante inicial que yo tenía en mente, y que no tienen que ser ni mejores ni peores y ni mucho menos ser cumplidas, como queda constancia que así va a ser, pero sí que he dicho en casa que como no empiecen a gastar ese dinero, van a tener que volver a comprar lo que compramos con las primeras, porque este fin de año murió la cámara al pegar un cebollazo contra el suelo.
5 comentarios:
Algo así hace mi madre... y digo mi madre porque es ella sola la que llena y la que luego invierte.
Tiene una azucarera de porcelana pequeña y la va llenando y cuando está ya a medias, vacía el contenido en unos plastiquitos que te dan en el banco para las monedas y así sabes cuanto dinero hay.
Yo voy gastando los céntimos para el pan. Nunca me quedan para la hucha, no tengo ni hucha.
jajajajaja Sandra, eso fue lo más divertido de la primera hucha, ir metiendo las monedas en esos plásticos, pero resulta que cuando llevas el dinero a cambiarlo al banco, los vuelven a sacar de los plásticos y los cuentan ellos, supongo que con una máquina, y el proceso lo graban con una cámara. Ya con tanta tecnología le quitan la gracia a todo..;-p
Mariam, esa es otra opción, pero a mí al menos me ponía nerviosa (y supongo que a las dependientas también) cuando mi madre al comprar empezaba a sacar céntimos...
ando como un loco intentando saber que capacidad tiene la hucha si le meto solo monedas de 1 y 2 euros... he visto que tu sacaste 200 euros aprox con ctmos... lo que hace que me ilusione con mi idea de euros... a ver si me resuelves esta duda! muchas gracias y un saludo!
Pues Anónimo, no tengo el don de la adivinación. Tengo alguna hucha prácticamente de monedas de euro, pero no la hemos abierto aún, y es que todos se están apropiando de la misma porque obviamente saldrán más de 200 euros...
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