El Ayer es historia, el Mañana es misterio, el Hoy es un regalo, por eso se le llama Presente.

.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

¡¡PONTE EL CINTURÓN!!




Desde que empezaron, las campañas de la DGT me han parecido muy pesadas y en muchos casos desagradables. Me parece muy inapropiado que tu estés tan agustico y feliz, y te salga un anuncio desagradable de un accidente de tráfico, además que siempre he pensado que debe ser duro para el que haya pasado por ahí. Siempre he creído en la ineficacia de esas campañas y últimamente me he dado más cuenta, aunque en el fondo me sorprende. Realmente me impacta bastante que la gente reconozca que cuando viaja en carretera en los asientos de atrás no usa el cinturón de seguridad, y es que esa es la única protección que se puede tener ante un accidente. Yo para esas cosas soy muy estricta, tanto en carretera como en ciudad. Desde que me saqué el carnet de conducir aprendí a ponerme el cinturón antes de arrancar y así lo hago aunque sólo lo vaya a coger un momento. También lo hago cuando voy de copiloto o sentada atrás, porque si hay un golpe lo reciben todos, no sólo el conductor. En este sentido las multas son lo de menos, tampoco debe importar que sea más cómodo o menos, en estas cosas hay que usar la cabeza y protegerse.

Pero claro, lo que nos pasa es que nunca pensamos que nos va a pasar a nosotros y por eso vamos confiados por la vida. Es verdad que puede que nunca nos pase a nosotros, pero puede que sí –¡cuidado, qué la lotería también toca!-, y si no llevas el cinturón probablemente salgas despedido del coche. Es espeluznante ver la cantidad de gente que pierde la vida en la carretera, pero es triste que en muchos casos sea simplemente por no usar el cinturón.

martes, 21 de diciembre de 2010

¡FELIZ NAVIDAD!

Aunque tengo abandonaillo el blog, qué menos que escribir un pregón de Navidad...

Primero empiezo diciendo que me encanta la Navidad. Que me ilusiona ver como la gente se ilusiona, que disfruto viendo como la gente se esmera en la decoración navideña y que soy súper feliz sabiendo que casi todos vuelven a casa por Navidad. Me ha alegrado comprobar este año, que esta alegría que me da la Navidad no procede de cosas superficiales; el ambiente, la decoración, las ganas de cotillón (donde tan bien me lo paso cada año...) sino de la Navidad en sí. Llegados a este punto es donde hay que pararse a reflexionar qué significa la Navidad. ¿Qués es la Navidad? te pregunto... Para un cristiano la respuesta debe ser básicamente el significado de la misma: la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Quizás pensamos poco en lo que es la Navidad porque nos vemos demasiado enredados en lo que conllevan estas fechas, que verdaderamente puede llegar a ser estresante, o porque lo sabemos más que de sobra... Yo casualmente encontré hace poco en casa el libro "El Belén que puso Dios", es un cuento de Navidad del autor del blog "Pensar por libre", me queda una chispa para terminarlo pero me está gustando mucho. Es importante llegar a estas fechas sabiendo y meditando un poquillo qué es lo que celebramos.

Dicho esto, espero que paséis una FELIZ NAVIDAD!



PD: Ya sé que el belén es un poco infantil y no muy tierno, porque las figuras son bastante rígidas, pero me encantan los playmobiles...

domingo, 12 de diciembre de 2010

sábado, 4 de diciembre de 2010

LIMPIEZA GENERAL

Si te preguntara, ¿qué tres cosas te llevarías a una isla desierta?, dirías tres tonterías seguro. Y si te preguntara, ¿Qué salvarías de tus cosas en un incendio?, para quedar bien me dirías que tu vida y la de tu familia. Pero si te preguntara, ¿qué cosas echarías de menos si se quemara tu casa? … Que panzá de llorar nos pegaríamos todos si perdiéramos todas nuestras cosas.

Yo siempre he pensado que de vieja sufriría el síndrome de Diógenes, no me gusta tirar nada, todo me son recuerdos y por tanto reliquias con mucho valor. Convierto en colección cualquier cosa de las que tenga dos o más objetos: llaveros, postales, pines, posavasos… Todo lo que pueda tener utilidad lo guardo, y si no tiene utilidad yo le saco alguna. Y así no se puede vivir; por un lado porque materialmente las cosas ocupan espacio y llega un momento en que no caben más o es imposible tenerlas localizadas y nunca se usan; y por otro lado porque vivir tan apegados a las cosas nos coarta nuestra libertad. Reconozco que lo mío es un extremo, en mi casa soy como “los chinos” tengo todo lo que se necesita, un día se quedó mi madre sin tabaco, y yo que ni fumo tenía un paquete…

No critico el hecho de poseer muchas cosas, todos tenemos más de lo que necesitamos, por eso nunca me han gustado las críticas a los ricos en este sentido, si tienen mucho dinero es normal que se compren muchas cosas –que a nuestros ojos puede parecer derrochar-. De hecho tengo claro que si Dios nos permite tenerlas es porque lo quiere así, de otro modo habríamos nacido en el tercer mundo. No debemos despreciar todo lo que tenemos, la cuestión es otra: no estar apegados a ellas. En el momento en que perder algo nos provoque malestar podemos darnos cuenta de que tenemos un problema. El criterio de derrochar o no es muy relativo para juzgar una mala conducta, pero el desprendimiento es muy claro.

No estaría mal hacer una pequeña limpieza en los cajones y armarios de casa y desechar algunas de esas cosas que nos sobran, sin radicalidades, sólo aquello que en verdad no le sacamos utilidad y que nunca nos atrevimos a tirar. El desprendimiento no es algo que se consiga de la noche a la mañana sino poco a poco, ganando conciencia de la necesidad e importancia de esta virtud. Estamos en una buena época para meditarla, y es que para demostrarnos lo poco que necesitamos las cosas materiales, Dios eligió que su Hijo naciera en un pesebre.

"Lo que no se es capaz de dar, en realidad no se posee, uno es poseído por ello" (Ivern Ball)