miércoles, 29 de diciembre de 2010
¡¡PONTE EL CINTURÓN!!
martes, 21 de diciembre de 2010
¡FELIZ NAVIDAD!

domingo, 12 de diciembre de 2010
sábado, 4 de diciembre de 2010
LIMPIEZA GENERAL
Si te preguntara, ¿qué tres cosas te llevarías a una isla desierta?, dirías tres tonterías seguro. Y si te preguntara, ¿Qué salvarías de tus cosas en un incendio?, para quedar bien me dirías que tu vida y la de tu familia. Pero si te preguntara, ¿qué cosas echarías de menos si se quemara tu casa? … Que panzá de llorar nos pegaríamos todos si perdiéramos todas nuestras cosas.
Yo siempre he pensado que de vieja sufriría el síndrome de Diógenes, no me gusta tirar nada, todo me son recuerdos y por tanto reliquias con mucho valor. Convierto en colección cualquier cosa de las que tenga dos o más objetos: llaveros, postales, pines, posavasos… Todo lo que pueda tener utilidad lo guardo, y si no tiene utilidad yo le saco alguna. Y así no se puede vivir; por un lado porque materialmente las cosas ocupan espacio y llega un momento en que no caben más o es imposible tenerlas localizadas y nunca se usan; y por otro lado porque vivir tan apegados a las cosas nos coarta nuestra libertad. Reconozco que lo mío es un extremo, en mi casa soy como “los chinos” tengo todo lo que se necesita, un día se quedó mi madre sin tabaco, y yo que ni fumo tenía un paquete…
No critico el hecho de poseer muchas cosas, todos tenemos más de lo que necesitamos, por eso nunca me han gustado las críticas a los ricos en este sentido, si tienen mucho dinero es normal que se compren muchas cosas –que a nuestros ojos puede parecer derrochar-. De hecho tengo claro que si Dios nos permite tenerlas es porque lo quiere así, de otro modo habríamos nacido en el tercer mundo. No debemos despreciar todo lo que tenemos, la cuestión es otra: no estar apegados a ellas. En el momento en que perder algo nos provoque malestar podemos darnos cuenta de que tenemos un problema. El criterio de derrochar o no es muy relativo para juzgar una mala conducta, pero el desprendimiento es muy claro.
No estaría mal hacer una pequeña limpieza en los cajones y armarios de casa y desechar algunas de esas cosas que nos sobran, sin radicalidades, sólo aquello que en verdad no le sacamos utilidad y que nunca nos atrevimos a tirar. El desprendimiento no es algo que se consiga de la noche a la mañana sino poco a poco, ganando conciencia de la necesidad e importancia de esta virtud. Estamos en una buena época para meditarla, y es que para demostrarnos lo poco que necesitamos las cosas materiales, Dios eligió que su Hijo naciera en un pesebre.
"Lo que no se es capaz de dar, en realidad no se posee, uno es poseído por ello" (Ivern Ball)